Con la dieta mediterránea ponemos en común una serie de conceptos que van más allá de la simple alimentación, es nuestro estilo de vida. No es sólo comer, es algo más que eso, es el fomento de la agricultura, es perpetuar en el tiempo antiguas recetas que pasan de madres a hijos, es reunirse con los amigos y con la familia y es mantener nuestras costumbres ancestrales. Y, si además, le unimos nuestro maravilloso clima y algo de ejercicio físico obtendremos la combinación perfecta.
Nuestra dieta ha ido evolucionando a lo largo de los años y amoldándose a los nuevos tiempos, incluyendo nuevos alimentos que también tiene cabida en ella. Los principales protagonistas de la fantástica obra que es la dieta mediterránea son, sobretodo, los de origen vegetal, tales como el arroz, la pasta, las hortalizas, el pan, las verduras, las legumbres, la fruta, los frutos secos, y ¿cómo no? El oro líquido, nuestro maravilloso aceite de oliva. Además de estos, también hallamos en ella los pescados, la carne de aves de corral, los lácteos y derivados y los huevos. La dieta mediterránea fomenta el bajo consumo de carnes rojas.
Ya sabemos cuál es la materia prima pero, ¿cómo consumirla? ¿en qué cantidades? Para tener un poco más claro estos conceptos, se creó la pirámide de los alimentos, en cuya base encontramos los alimentos que se deben consumir a diario, tales como el pan, la pasta, el arroz, los cereales, las patatas, la fruta, los frutos secos, las legumbres, las verduras, el aceite de oliva, el vino, pero con moderación, el queso y el yogurt. Seguidamente vemos que los alimentos que se deben ingerir semanalmente son las carnes magras de ave, el pescado y los huevos. Y por último en la punta de la pirámide quedan los alimentos menos recomendados, a consumir lo menos posible, que son las carnes rojas y los productos de bollería industrial.
Las proporciones que se recomiendan para una correcta alimentación son:
Si seguimos estas pautas,obtendremos grandes beneficios para nuestra salud que repercutirán en nuestra longevidad.
Al consumir bajas cantidades de carnes rojas estamos reduciendo considerablemente la ingesta de grasas saturadas, lo que se refleja en una buena salud cardiovascular, evitándose así problemas de corazón y de tensión. Además fomentando el consumo de pescados y grasas monoinsaturadas ayudamos a mantener nuestro colesterol a raya.
Aunque parezca algo raro, el consumo moderado de vino es algo bastante beneficioso, puesto que nos aporta antioxidantes que nos ayudan a mantenernos “jóvenes por dentro”.
En definitiva, dieta mediterránea y salud van de la mano.
Puedes leer consejos sobre el colesterol aquí: https://cienciaybiologia.com/salud-2/consejos-para-cuidar-colesterol-en-verano
Foto de Meal Makeover Moms
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