Los paisajes del Tour de Francia. Foto de Vladimir Rogers
Yorkshire y Cambridge son algunos lugares evocadores para cualquiera que haya leído novela inglesa y Cambridge lo es para cualquier amante de la ciencia también. A esto se le une que la naturaleza de la región es casi mágica y, aunque su biodiversidad no puede equipararse a otras zonas del planeta, su belleza sale ganadora en muchas ocasiones.
Precisamente en el Condado de Yorkshire, más concretamente en la zona marítima de Whitby, Bram Stoker ambientó parte de su famosa novela “Drácula”.
Durante todo el trayecto por el área británica pueden disfrutar de las zonas rurales (casas y granjas hechas de piedra), vestigios de abadías, mansiones y castillos; además de dos hermosos parques nacionales como son “The Dales” y “The Moors”. Sin olvidar al oeste los fantásticos jardines georgianos.
En la ruta se puede comprobar que la mayoría de zonas verdes son parques o prados, ya que abundan más que los bosques y muchos están delimitados por arroyos o muros de piedra.
Si lo que uno desea es desviarse un poco, podrá disfrutar de los valles Swaledade y Wensleydale, perfectos para hacer excursiones a pie.
El ambiente difiere al nordeste, donde los brezos tapizan matas de color púrpura y los páramos son más abiertos. Paseando a pie o en bicicleta pueden contemplarse ocultos en estos arbustos a faisanes, urogallos o perdices.
Lindando con los páramos, se encuentra el Mar del Norte (de costa agreste). Su franja de acantilados la vuelve una costa misteriosa donde, además, anidan aves marinas y se esconde un pasado ballenero.
Un dato curioso es que desde las colinas se ven las playas variando de tamaño a lo largo del día conforme la marea sube o baja.
Al sur, podemos encandilarnos con la belleza de los parques ingleses, como por ejemplo: “Kensington Gardens”, “Regent´s Park” o “Primrose Hill”, donde pueden encontrar hectáreas de zona verde que incluyen lagos donde dar de comer a patos y cisnes, divertirse con el ir y venir de las pícaras ardillas o pasear inspirando el aroma de rosales.
Continuando en dirección al Buckingham Palace, St. James Park es un lugar imposible de olvidar con sus bosques de antiguos árboles y dos pequeñas islas en su lago con aves acuáticas autóctonas y pelícanos.
Un pueblecito adorable que puede recorrerse en un día, debe su nombre al puente que construyó Isaac Newton y que se halla sobre el río Cam (el cual puede disfrutarse con un relajante paseo en barca).
Este ha sido un resumen de lo que pueden encontrar, un clima húmedo con persistente llovizna que ha creado hermosos parajes naturales donde se puede pasear, ir en barca y tomar un té con pastas mientras se observa algún lago cercano y las aves que se mueven en el con tranquilidad.
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