El Valle del Jerte es una comarca situada en Extremadura, en dirección nororiental y limitando con Ávila y Salamanca (norte), Plasencia (sur), Ambroz (oeste) y la Comarca de la Vera (este).
En los pueblos serranos se sigue hablando Artu-Estremeñu (alto-extremeño en el Piornal, Rebollar y El Torno).
Plasencia supone un gran soporte para Valle por su red de comunicaciones en el norte y sus servicios.
Con el paso del tiempo, algunas poblaciones que pertenecían a los municipios del Valle del Jerte han desaparecido: Tabares, Peñahorcada, Vadillo, Asperilla y Oxalvo.
Los municipios que actualmente persisten son: Tornavacas, Barrado, Cabrero, El Torno, Navaconcejo, Casas del Castañar, Jerte, Piornal, Valdastillas, Cabezuela del Valle y Rebollar.
En el interior del Macizo de Gredos, se halla el Valle entre dos cadenas montañosas: los montes de Traslasierra, Sierra de Tormantos y la Sierra de Béjar. En esta última se encuentra el punto más álgido, el Calvitero (2.405 metros).
Facilitada por el simple relieve, la red hidrográfica no es demasiado compleja y se centra sobretodo en el río Jerte. Una parte de la comarca pertenece a la cuenca del río Tiétar, más concretamente a la mitad de Piornal y al término municipal de Barrado.
Su principal, el río Jerte, muestra su transcurso a lo largo de aproximadamente 70 Km, desembocando en el río Alagón mientras éste es dependiente del Tajo.
Desde su nacimiento recoge agua de las importantes gargantas (Buitres, Honduras, San Martín, Papúos, Becedas, Bonal, Puria o Los Infiernos entre otras).
Cuando las lluvias son torrenciales, las crecidas son rápidas y considerables.
Diversos condicionantes suavizan la temperatura del Valle, como por ejemplo la orientación o su relieve son determinantes tanto en su aspecto pluviométrico como térmico.
El relieve montañoso impide el paso de viento frío norteño, contribuyendo así a los índices de lluvia y favoreciendo que sus precipitaciones sean orográficas. La orientación del Valle del Jerte también permite una influencia atlántica con inviernos moderados dentro de una fría temperatura y verano no demasiado calurosos.
La temperatura también varía según la altitud; en Tornavacas oscilan entre 1ºC y 3ºC (mínimas) ante 15ºC y 20ºC (máximas), en las zonas más bajas entre 5ºC y 10 ºC para chocar con las meridionales de entre 25ºC y 30ºC.
En la Garganta de los Infiernos se halla una Reserva Natural, declarada como tal en 1.994 y la única que existe en la Red de Espacios Protegidos de Extremadura. Incluye prácticamente todo el Valle y la sierra de Gredos.
En ella se encuentran varios pisos bioclimáticos debido a las diferentes alturas, por ello existen diferentes especies en cada una.
En las zonas más bajas pueden hallarse encinas, alcornoques, bosques de roble melojo, brezo, retama, majuelo, escoba o cantueso. Conforme se aumenta la altitud, los bosques melosos conviven con el fresno, quejido o madroño, la nueza blanca y la negra, helecho, madreselva, robledales e hiedra.
A partir de los 1.000 metros se muestran matorrales y piornales, al igual que los pastizales un poco más arriba. Y finalmente, en la cumbre musgos y líquenes.
Es destacable alguna que otra especie de tejo, ya que algunas se hallan en peligro de extinción.
En cuanto a fauna, existe una gran diversidad biológica: aves como el halcón abejero, azor, gavilán, águila calzada, trepador azul, pico picapinos, pechiazul, collalba gris, acentor alpino, etc.
Entre los mamíferos que podemos encontrar en el Valle del Jerte se cuenta la cabra montés, ratilla nival, nutria o el desmán de los Pirineos.
La riqueza incluye la piscícola con ejemplares como calandrinos, barbos, bogas o la trucha.
Una de las mayores atracciones de esta comarca es la floración de los cerezos que se produce entre la última semana de marzo y la primera de abril, su duración es de alrededor de 10/15 días.
Es un espectáculo digno de ver ya que se pueden ver alrededor de un millón y medio de cerezos con sus delicadas flores en plena floración que visten el Valle del Jerte de un manto blanco.
Para ver la floración de los cerezos la recomendación es hacer un recorrido por los pueblos que componen el Valle del Jerte, de modo que se pueda observar y disfrutar desde diferentes perspectivas. Existen dos rutas principalmente:
Esta zona, muy desconocida es una de las que mayores satisfacciones pueden brindar al visitante en cualquier época del año, aunque si es en la floración del cerezo la imagen que de puede llevar es única.
Fotos de José Antonio Cotallo López
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