El proceso de la iniciativa para desarrollar el código de barras de la vida
Vivimos en un mundo donde hay grandes cantidades de información disponible, numerosos museos, universidades, centros de investigación e incluso aficionados tienen grandes cantidades de información sobre las especies. Es la era de la información.
Sin embargo, acceder a esta información en numerosas ocasiones es difícil y complejo. Las especies se han clasificado tradicionalmente en base a las características morfológicas como forma, tamaño y color de determinadas partes del cuerpo.
El uso de claves dicotómicas de clasificación ayuda a clasificar a las especies pero el ojo entrenado de un experto taxónomo en esa especie o grupo es algo muy necesario. Sin embargo, cuando el espécimen está dañado o está en una etapa del desarrollo inmadura, puede ser casi imposible la clasificación.
Como respuesta a estos problemas, surgió la iniciativa código de barras de la vida. Esta iniciativa nació en 2003, con la propuesta de Paul Hebert de la Universidad de Guelph en Ontario consistente en que cada especie tuviera un código de barras de ADN para identificarla.
Este código de barras de la vida usaría una secuencia de ADN muy corta de una parte estándar del genoma que del mismo modo que un código de barras en el supermercado, serviría para identificar cada una de las especies.
La región genética utilizada para el código de barras para casi todos los grupos animales es la región 648p del gen que codifica la citocromo-c-oxidasa-1 (CO1). Esta región está siendo muy efectiva para identifcar aves, mariposas, peces, moscas y muchos otros grupos animales.
Sin embargo, no es efectivo para los vegetales ya que evoluciona muy despacio y se han aprobado dos regiones genéticas en el cloroplasto: matK y rbcL.
Los proyectos de código de barras de la vida (o ADN) tienen cuatro componentes principales:
Esta forma de identificar a las especies puede ser muy útil para catalogar especies desconocidas y revisar la clasificación de otras dudosas. Hay muchas especies que han sido descubiertas en las colecciones de los museos, como es el caso de estos murciélagos de la fruta o el dragón rubí.
La utilidad de esta iniciativa no es sólo para clasificar adecuadamente las especies sino que puede permitir un mejor uso de la información disponible. La adopción de este estándar puede permitir que una muestra recopilada, una nueva investigación o un nuevo descubrimiento sea rápidamente enlazado con la información disponible en todo el mundo.
Los datos pueden relacionarse rápidamente como por ejemplo, con parásitos, enfermedades otras colecciones o datos interesantes.
Las posibilidades que hay en este aspecto son muy interesantes ya que puede permitir gestionar, seguir y aventurar las migraciones de especies, las invasiones, la investigación en biodiversidad y las variaciones genéticas en poblaciones.
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