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Las 6 razones por las que estudiar química que nadie te ha contado nunca

En un sentido amplio, la Química es la ciencia que estudia la materia a nivel atómico e interatómico o, dicho de otra forma, se ocupa de la composición, las características estructurales y las propiedades de todas las cosas que vemos y, también, de las que no podemos percibir. Además, se encarga de investigar e interpretar las diferentes reacciones que tienen lugar entre dichas sustancias y las interacciones de éstas con las distintas formas de energía. Sin embargo, los límites de su alcance en ocasiones son difusos y van más allá, ya que, la parcela de conocimiento que abarca también contempla la fusión con otros campos del saber.

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Dicho esto, probablemente ya habrás deducido algunas de las 6 razones que nadie te ha contado por las que estudiar Química:

#1 La química abarca una gran cantidad de campos científicos

Para empezar, comprende multitud de áreas de conocimiento y estudio. De hecho, además de las ramas pertenecientes exclusivamente a la Química, como pueden ser por ejemplo la Química Analítica, la Orgánica o la Inorgánica.

También se pueden encontrar disciplinas químicas vinculadas a casi cualquier rama científica. Por citar algunas: la Química con la Biología, da lugar a la Bioquímica, con las Matemáticas, a la Química matemática, con la Física, la Química física, con la Informática, la Química computacional, con la Farmacia, la Química farmacéutica, con la Ingeniería, la Ingeniería química, con la Medicina, la Química médica, entre otras muchas. Como se puede comprobar, cualquier amante de la ciencia es un candidato ideal para el estudio de la Química, independientemente de las preferencias personales que puede tener.

#2 La química es aplicable a otros campos del saber no científicos

Por otro lado, debido al carácter inevitablemente cotidiano de los entes materiales, el conocimiento de la Química puede aplicarse también a una enorme cantidad de sectores no necesariamente científicos, por lo que su utilidad va más allá. Es el caso de la Química culinaria, por ejemplo, que además de tener en cuenta la química y bioquímica de los alimentos para que los platos posean el valor nutritivo deseado, estudia los mecanismos empleados en la elaboración de dichos alimentos para conseguir manipular sabor, textura y demás propiedades sensoriales a voluntad.

#3 Propicia una mejor comprensión del mundo

Infortunadamente, la palabra “Química” y sus derivados han recibido de manera errónea mala fama en los últimos años, sobre todo debido a la manipulación de la que somos objeto por parte de las grandes compañías de alimentación. En los anuncios de publicidad de ciertos productos se pueden encontrar frases como: “sin químicos”, “sin aditivos químicos”, o incluso barbaridades del tipo: “sin elementos químicos”.

Esta práctica desleal induce al consumidor a pensar que los productos químicos no son buenos para nuestro organismo. Nada más lejos de la realidad. Cuando se añade, por ejemplo, un conservante a los alimentos, como puede ser el sorbato de calcio, que es un ácido graso como otros tantos presentes en el organismo, o la nisina, molécula formada por aminoácidos que también se encuentran en el cuerpo y que evita la aparición de bacterias perjudiciales en los alimentos, se mejoran las propiedades de conservación de estos productos de consumo.

Sin embargo, la publicidad ha instigado la creencia generalizada de que si entre los ingredientes de un producto se encuentran componentes como E-203 (sorbato de calcio) o E-234 (nisina), dicho producto no es natural o incluso puede ser perjudicial para el organismo. El conocimiento de la química ayuda a tener criterio frente a las afirmaciones incorrectas que inundan el día a día de las personas y a tener una mejor comprensión del mundo que les rodea.[1]

#4 Es accesible y comprobable

La Química es una ciencia esencialmente experimental y muchas de sus teorías e hipótesis pueden ser comprobadas fácilmente mediante la práctica, ya sea de forma directa o indirectamente. Por citar un ejemplo, algo tan aparentemente inaccesible como pueden ser los puentes de hidrógeno que se forman entre moléculas de agua se puede demostrar de forma sencilla con utensilios presentes en cualquier hogar: un vaso, una aguja, agua y jabón.

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La tensión superficial del agua sustenta un quelicerado.

Un ejemplo de experimento químico: viendo los enlaces por puentes de hidrógeno

Básicamente, los enlaces por puentes de hidrógeno tienen lugar generalmente entre moléculas polares (con desplazamiento de carga eléctrica a lo largo de la propia molécula) y que poseen átomos de hidrógeno. Estas fuerzas intermoleculares son bastante débiles en comparación con las fuerzas de enlace entre átomos de una misma molécula. Sin embargo, son aditivas, lo que significa que la suma de todas ellas en una sustancia puede ser considerable. Por lo tanto, la molécula de agua, que es polar y contiene átomos de hidrógeno, forma enlaces por puentes de hidrógeno con las demás moléculas de agua de su entorno.

En un vaso de agua, dichos enlaces son más fuertes entre las moléculas superficiales que entre aquéllas que se encuentran en el seno del líquido, ya que están rodeadas por un número menor de ellas y tienen más carga para repartir entre las demás. Esta fina capa de moléculas fuertemente unidas provoca lo que se denomina tensión superficial del agua. Resumida la teoría, si se coloca con mucho cuidado una aguja horizontalmente sobre la superficie de agua del vaso, ésta se mantendrá flotando en contra de todo pronóstico basado en las densidades relativas del acero y el agua.

Además, si rompemos a propósito la tensión superficial, por ejemplo, introduciendo una gota de jabón en cualquier punto de la superficie alejado de la aguja, esta última caerá al fondo del vaso de manera inmediata. Se ha comprobado de manera indirecta la teoría. De la misma forma, todo un mundo de experimentos es posible, y la mayoría de ellos aún no han sido inventados, por lo que se necesitan muchas personas con conocimientos de química para poder idearlos y llevarlos a cabo.

#5 Vaticina el futuro




El papel que los materiales han tenido siempre a lo largo de la historia es crucial. De hecho, como se sabe, las distintas etapas de la humanidad se denominan como el material que el hombre aprendió a manipular en dicha época: Edad de piedra, Edad de Bronce, etc. A la actual se la conoce como Edad de los polímeros o Edad del plástico.

Además, el conocimiento de la Química para el estudio de la Ciencia de Materiales es fundamental. Por consiguiente, la industria cada vez invierte más en la creación de nuevos materiales o mejora de los ya existentes, debido a que dichos materiales confieren propiedades cada vez más excepcionales a productos de consumo tan importantes como los textiles, las nuevas tecnologías o el transporte. Que a cada nuevo descubrimiento en Química a menudo le sigan un sinfín de aplicaciones industriales novedosas confiere a esta rama científica la capacidad de predecir, en cierto modo, el futuro tecnológico.

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#6 Multitud de salidas laborales

A estas alturas parece innecesario señalar las oportunidades de empleo a las que pueden tener acceso aquellas personas con conocimientos de Química, ya no sólo a nivel universitario, sino también a escala técnica, e incluso con pequeños cursos de formación permanente, ya sean generales o específicos. Investigación y docencia son clásicos evidentes, pero además existe una demanda creciente en el sector de la calidad.

La legislación se endurece progresivamente y esto ocasiona que sea cada vez mayor el número de empresas que demandan trabajadores que tengan, de algún modo, la palabra Química en su currículum. Asimismo, por nombrar algunos más, al margen de lo mencionado con anterioridad, son cada vez más necesarios los químicos ambientales, los forenses y los analíticos en el aumento gradual pero imparable de laboratorios de todo tipo que está teniendo lugar desde las últimas décadas.

Ya sea de manera amateur o profesionalmente, el conocimiento de la Química en cualquiera de sus vertientes es absolutamente imprescindible para el entendimiento del universo, en general, y de la vida cotidiana, en particular, y se recomienda especialmente a todas aquellas personas que posean mentes inquietas y curiosidad inacabable.

[1] López Nicolás, J.M. (2016), Vamos a comprar mentiras. Calamo.

About CVF

Doctora en Química Física. Ha estudiado varios másteres tras la licenciatura, relacionados tanto con la ciencia como con la enseñanza de la misma, y ha publicado diversos artículos en revistas de investigación de cobertura mundial durante su doctorado. Gran amante de las ciencias, el arte en todas sus vertientes, el deporte y la transmisión del conocimiento, la difusión y la divulgación. "La Web 2.0 es uno de los mayores avances de nuestro tiempo y hemos de esforzarnos en aprovechar todo su potencial".

2 comentarios

  1. Muy interesante el articulo, jamas pense en tantas maneras de ver la quimica

  2. Ciertamente muy interesante el artículo.

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