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Carne artificial, ¿una alternativa real?

Lo que podría parecer una idea sacada de una obra de ciencia ficción es ya una realidad. Desde hace unos años existen la tecnología y la técnica necesarias para producir carne comestible a partir de cultivos in vitro. Es decir, multiplicar células musculares animales en un laboratorio dando lugar a una materia prima apta para el consumo humano.

En este artículo explicaremos en qué consiste la producción de carne artificial, sus orígenes y porqué aún no está disponible para su consumo en los centros comerciales.

Orígenes del filete in vitro

Como dice el proverbio inglés, la necesidad es la madre de la invención. En principio, no existe la necesidad de producir carne en un laboratorio pudiendo criar animales para obtenerla. Por ello, resulta bastante lógico que fuera la NASA quien planteó por vez primera esta posibilidad, para poder producir carne para la alimentación de los astronautas que se encontraban en la Estación Espacial Internacional o en futuras misiones de larga duración en otros destinos.

Esto permitiría producir comida lejos de la Tierra, reduciendo el espacio necesario para almacenarla. Los experimentos comenzaron en 2001 utilizando células de pavo, pero la primera versión comestible de carne artificial se consiguió a partir de células de carpa dorada. 

carne artificial
Imagen 1. La producción de carne artificial se realiza mediante la multiplicación controlada de células musculares a partir de células madre.

La principal desventaja de la carne sintetizada en laboratorio es su precio, pues resulta más cara de producir que la carne procedente de animales. Por lo tanto, no resulta interesante desde un punto de vista puramente económico. Por otra parte, existen motivos éticos y medioambientales de peso para producir carne de esta forma.

Un aspecto interesante de esta tecnología es que la carne producida en laboratorio no posee grasa ni huesos, ya que se produce a partir de células musculares, y el resultado es una masa uniforme de células musculares. Lógicamente, tampoco posee tejido nervioso ni capacidad sintiente. Resulta más eficiente que la carne obtenida mediante la cría de animales, puesto que se desperdician menos nutrientes que los animales desperdician en estructuras que no son aprovechadas (como plumas o huesos).

En el año 2008 el grupo animalista PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales) ofreció un premio de un millón de dólares a la primera empresa que fuera capaz de producir y comercializar de forma exitosa productos comestibles empleando carne artificial.

Sin embargo, en aquella época el coste de producir carne en laboratorio era exorbitado, por lo que el premio quedó vacante (la fecha límite propuesta era 2014). Sin embargo, esto sirvió para dar publicidad a este tipo de técnicas de producción de alimentos y para resaltar la postura de los grupos animalistas al respecto: puesto que la carne de laboratorio no procede directamente de la explotación de los animales, es una alternativa preferible a la cría de estos.

En el año 2013 científicos de la Universidad de Maastricht produjeron la primera hamburguesa a partir de carne sintética. Estaba compuesta por 20.000 fibras de tejido muscular, su creación había tardado dos años y había costado nada menos que 300.000€. Esta hamburguesa fue degustada en un programa de televisión con el fin de promocionar la carne sintética, recibiendo buenas críticas por parte de quienes la probaron.

Perspectivas de futuro y viabilidad comercial de la carne artificial

Desde el año 2010 numerosas empresas y universidades de todo el mundo han mostrado su interés por elaborar productos a partir de carne sintética. El desarrollo de técnicas avanzadas de cultivo celular y la producción a mayor escala han permitido abaratar los costes de producción de la carne, desde un precio prohibitivo por apenas una hamburguesa a precios más similares al de la carne producida en granjas.

Imagen 2. En los próximos años podremos ver en el mercado diferentes productos alimenticios elaborados a partir de carne artificial. Estos alimentos permiten el consumo de carne libre de problemas éticos asociados a la cría de animales.

En los dos últimos años, varias empresas han presentado propuestas de productos comerciales elaborados con carne artificial. Hasta la fecha, únicamente una empresa ha obtenido todos los permisos necesarios para comercializar sus productos. Se trata de la estadounidense Eat Just, que tras dos años de ensayos consiguió en diciembre de 2020 la licencia para vender carne artificial en Singapur.

En la UE es necesario pasar una serie de pruebas a lo largo de 18 meses hasta obtener la aprobación final para la venta de este tipo de productos. En España hay dos empresas que tienen en marcha proyectos comerciales de carne artificial, Cubiq Foods y Bio Tech Foods. Esta última empresa afirma tener unos costes de producción de 100€/Kg para la carne de cerdo. A pesar de ser bastante más caro que si la carne proviniese de animales criados en  granjas, se trata de un precio viable para la comercialización del producto.

Obtención de carne artificial

Tal vez la mayor ventaja de las técnicas de replicación celular que se emplean para la obtención de carne artificial sea que esta puede producirse de forma indefinida a partir de células madre. Es decir, una vez obtenida una muestra de células viables, no es necesario en ningún momento posterior recurrir a un animal vivo para extraer más células.

Las células madre pueden obtenerse de dos formas: bien a partir de tejido embrionario, o bien a partir de piel de animal, sometiendo en este caso a las células a un proceso de desdiferenciación para devolverlas a un estado en el que se pueden transformar en otro tipo de tejido, en este caso células musculares.

Una vez obtenidas las células madre que permitan producir indefinidamente células musculares, estas son introducidas en un biorreactor donde son incubadas bajo unas condiciones óptimas. Las células musculares producen ácido láctico, que debe ser eliminado del medio de cultivo de forma periódica, y los nutrientes necesarios para la reproducción celular deben añadirse de forma continua.

Existe otra forma de producir productos animales en laboratorio, mediante el empleo de bacterias transgénicas que sinteticen una proteína animal específica. Esta técnica es ampliamente utilizada para obtener distintas hormonas, como  la insulina.

La compañía Impossible Foods desarrolla alimentos a partir de vegetales (sucedáneo de carne o carne de imitación) que saben exactamente como productos hechos de carne real. Esto se consigue mediante la adición de una hemoproteína sintetizada por bacterias. Las hemoproteínas forman parte de la hemoglobina, que es la molécula que da su color rojo a la sangre, y contienen hierro, de ahí el sabor peculiar que aportan a los alimentos. 

Así pues, las dos formas de obtener productos sintéticos que imiten perfectamente el aspecto de la carne animal son sintetizando células musculares en laboratorio, o bien elaborando carne de imitación a partir de vegetales (seitán, tofu, legumbres, etc.) y añadiendo una proteína que aporte el característico sabor a carne. 

Fuentes

  1. Datar I (2010). Possibilities for an in vitro meat production system. Innovative Food Science & Emerging Technologies. 11: 13–22.
  2. «The €250,000 lab-grown burger could be a more palatable €9 in two years». Irish Independent. Consultado el 4/2/2021.
  3. Heme and non-heme in Iron. The Nutrition Source, TH Chan School of Public Health, Harvard University. 2020.
  4. Edelman PD, McFarland DC, Mironov VA, Matheny JG (2005). In vitro-cultured meat production. Tissue Engineering. 11 (5–6): 659–662.
  5. Foto de portada: By World Economic Forum – This file has been extracted from another file: The Meat Revolution Mark Post.webmPlay media(7:53), CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=65595201

About Rubén Portela

Biólogo, doctorado en ecología por la Universidad de A Coruña. Apasionado por la ciencia y enamorado desde la infancia de la naturaleza y los animales, especialmente la biología marina y los insectos.

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