fosil reaparecido

Descubren una especie que se creía extinta

El descubrimiento de nuevas especies es algo fascinante que ocurre de forma periódica. Teniendo en cuenta que grandes extensiones de las profundidades marinas se encuentran todavía sin explorar, no es raro que aparezcan sorprendentes organismos en esta región, que cuenta con unas características extremas para la vida. En este artículo hablaremos del reciente descubrimiento de un organismo simbionte que se creía extinto hace millones de años, pues había desaparecido por completo del registro fósil.

Estudio del registro fósil

Los fósiles son una herramienta útil para estudiar la evolución de los diferentes grupos de seres vivos, así como fenómenos migratorios y extinciones masivas. Existe una importante limitación, sin embargo, y es que no todos los organismos son preservados de igual manera en forma de fósiles.

reaparece una especie que se creía extinta
Imagen 1. Los crinoideos o lirios de mar son un tipo de equinodermos que se desarrollan fijados al sustrato y filtran alimento gracias a sus extremidades de forma plumosa.

Los huesos o caparazones se preservan bien, pero los tejidos blandos no lo hacen. Es por ello que existen numerosas incógnitas sobre la aparición de los primeros vertebrados, emparentados con las ascidias actuales, pues su cuerpo carecía de tejidos duros.

Reaparición de una especie

Una expedición oceanográfica llevada a cabo por investigadores polacos y japoneses en la costa de Japón ha descubierto en el lecho marino a 100 metros de profundidad la presencia de corales blandos y anémonas creciendo sobre crinoideos. La relación que existe entre los corales y los crinoideos se considera una simbiosis, pues ambos son beneficiados. 

Los investigadores creían que este tipo de asociaciones, bastante comunes en el periodo Paleozoico, habían terminado de forma abrupta, pues todo rastro de ellas había desaparecido del registro fósil hacía 273 millones de años. 

Los crionoideos o lirios de mar son unos organismos primitivos emparentados con las estrellas de mar o los erizos de mar, pertenecientes todos ellos al filo de los equinodermos. Los crinoideos tienen la peculiaridad de ser organismos sésiles, que viven fijados al sustrato, donde filtran partículas en suspensión mediante unas extremidades con forma de pluma.

Los crinoideos poseen un recubrimiento calcáreo, gracias al cual están bien preservados en el registro fósil. Los corales blandos, por su parte, carecen de la estructura calcárea característica de los corales duros, que forma los arrecifes cuando estos organismos mueren. Pero, ¿cómo podía estar representado en el registro fósil un organismo que carece de tejidos duros?

fosil crinoideo
Imagen 2. Los crinoideos están bien representados en el registro fósil, ya que están cubiertos por una capa calcárea dura que se conserva con facilidad. Los corales blandos, por otra parte, carecen de estructuras duras que puedan mineralizarse. Por ello, su presencia en el registro fósil era identificable gracias a los cambios morfológicos que provocaban en los crinoideos sobre los cuales crecían.

Particularidades de la simbiosis

Técnicamente no puede. Pero los corales blandos simbióticos que existían hace millones de años, durante el Paleozoico, alteraban la estructura calcárea de los crinoideos sobre los cuales se desarrollaban, por lo que su presencia era identificable en el registro fósil. Hasta que, de forma inexplicable, desaparecieron.

El beneficio que supone para el coral crecer sobre el crinoideo consiste en mejorar su posición en la columna de agua, teniendo acceso a más alimento al permanecer despegado del fondo. En cuanto al crinoideo, no está claro si la presencia del coral le supone algún beneficio, pero ya que este no altera su morfología los investigadores creen que no resulta perjudicado.

La pregunta que ahora los investigadores deben intentar resolver es cuándo comenzó la relación simbionte entre estos dos organismos, ya que no existe rastro de ello en el registro fósil. Estudios filogénicos con herramientas genéticas podrían tener la respuesta a esta incógnita.

Fuentes

  1. Zapalski et al. (2021). Hexacoral-crinoid associations from the modern mesophotic zone: Ecological analogues for Palaeozoic associations. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, Volume 572, 110419. ISSN 0031-0182, doi: https://doi.org/10.1016/j.palaeo.2021.110419.

G. Costas
Licenciada en Biología con las especialidades ambiental y marina por la Universidad de Alicante.