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Día Mundial del Medioambiente: La restauración de ecosistema es la clave

«Imagina, recrea, restaura» es el lema que la ONU ha propuesto para este Día Mundial Del Medioambiente en 2021. Basado en la restauración de los ecosistemas como clave para la recuperación de los impactos en el planeta. En este día mundial del medioambiente os traemos ejemplos de restauraciones.

Los seres humanos tenemos la capacidad de alterar los ecosistemas naturales hasta el punto de introducir especies exóticas o causar la desaparición de las especies nativas. Esto a menudo lleva a la disminución de la biodiversidad y a la degradación de hábitats. Sin embargo, también podemos emplear nuestras capacidades para restaurar ecosistemas que hayan sido alterados previamente, devolviéndolos a su estado previo o al menos contribuyendo a aumentar la biodiversidad. En este artículo hablaremos de la restauración de ecosistemas y pondremos algunos ejemplos destacados.

Generalidades de la restauración de hábitats

La modificación de hábitats puede realizarse de forma voluntaria, persiguiendo una finalidad, o involuntaria, por ejemplo las mareas negras u otras catástrofes ambientales. Dentro de las modificaciones que se realizan de forma voluntaria, lo que distingue a la restauración de hábitats es su finalidad, la conservación y recuperación de sus recursos naturales, así como la restitución de los servicios ecosistémicos que se hayan degradado.

Los servicios ecosistémicos o ambientales son el conjunto de bienes y servicios que los seres humanos aprovechamos de los ecosistemas naturales. Por ejemplo, la obtención de madera o agua potable. Algunos de estos servicios son subjetivos, como el disfrute de la naturaleza en su conjunto o de la presencia de animales. De cualquier forma, la recuperación de servicios ecosistémicos es positiva para los ecosistemas.

Imagen 1. Los incendios causan un impacto enorme al ecosistema, alterando la presencia de especies y favoreciendo la erosión del suelo. La introducción de especies vegetales nativas tras un incendio es una forma común de restauración de los ecosistemas.

No existen unas líneas de actuación generales para la restauración de hábitats, pues este proceso varía enormemente según el ecosistema que se pretenda recuperar y dependiendo de las alteraciones que haya sufrido. Aun así, la reducción de los impactos causados por el hombre y la reintroducción de especies vegetales son buenos puntos de partida.

Existen una serie de procesos ecológicos críticos que deben ser restaurados si se desea recuperar el ecosistema. Estos son la erosión y estabilidad del suelo, los flujos de agua en el ecosistema, el reciclado de nutrientes (afectado por procesos como la eutrofización) y la captura y transferencia de energía. La introducción de especies vegetales autóctonas puede solventar dos de estos puntos, la estabilización del suelo y la transferencia de energía, al ser las plantas productores primarios en la cadena trófica.

Tipos de restauración ecológica

Los ecosistemas son tremendamente complejos, pues existen una infinidad de interacciones entre todas las partes que los componen, tanto bióticas (seres vivos) como abióticas (características del terreno). Debido a esto, el proceso de recuperación de los ecosistemas a menudo no sigue una secuencia fija de acontecimientos, sino que debe adaptarse a nuevas circunstancias, notablemente al establecimiento de nuevas especies en el hábitat, que interactúan entre ellas. Por ello se dice que la restauración ecológica es un proceso adaptativo.

La gestión adaptativa de los ecosistemas puede ser activa o pasiva, dependiendo de si se realizan esfuerzos proactivos para alcanzar objetivos intermedios en la restauración, o bien se deja que los acontecimientos sigan su curso una vez desviados del plan inicial. La gestión pasiva puede ser empleada cuando el objetivo es la recuperación de servicios ecosistémicos concretos, como la disponibilidad de agua dulce, pero no hay un deseo particular de que se establezcan especies concretas en el hábitat.

Ejemplos notables

Uno de los casos mejor conocidos de restauración de ecosistemas en España fue la eliminación de eucaliptos en el Parque Nacional y Natural de Doñana, que se habían plantado hace décadas para secar el terreno. Eliminar estos árboles permitió que la marisma recuperara su aspecto previo. Otro ejemplo común son los esfuerzos que se realizan por restaurar la vegetación tras los incendios forestales.

Imagen 2. Los lagos artificiales son un ejemplo notable de restauración de los ecosistemas. De forma llamativa, permiten recuperar un valioso servicio ecosistémico, la disponibilidad de agua dulce.

Pero tal vez el ejemplo más espectacular de restauración de un ecosistema en España sea la mina de carbón a cielo abierto localizada en As Pontes de García Rodríguez, en la provincia de A Coruña. La actividad en la mina comenzó en 1976 para abastecer a la central térmica de As Pontes, situada en la misma localidad. De la mina se extrajeron 261 millones de toneladas de lignito y 697 millones de m3 de tierra, hasta que fue clausurada en 2007 por la pobre calidad del lignito que de ella se extraía.

El hueco que dejó la mina tras su cierre causaba un importante impacto visual. Además, su valor ecológico era nulo, al tratarse de un ambiente completamente alterado sin apenas formas de vida. El proyecto de restauración, que tuvo un coste de 35 millones de euros, consistió en derivar parte de las aguas del río Eume y otros cursos de agua cercanos para comenzar el llenado del futuro lago.

El proceso de llenado transcurrió entre 2008 y 2012, el lago resultante cubre una superficie de 800 hectáreas y tiene una profundidad máxima de 220 metros. El lago cuenta con dos islas. El resultado final es un ecosistema parecido al que se cree existía en la zona hace millones de años, a juzgar por los fósiles hallados en la mina, que indican la presencia de un lago. 

En el lago de As Pontes se ha constatado la presencia de numerosas especies de peces y aves acuáticas, tanto nidificantes como migratorias. Se  han contabilizado 217 especies vegetales y 204 especies de vertebrados en el nuevo ecosistema. Se trata, por lo tanto, de un ejemplo de éxito rotundo en la recuperación de un ecosistema, tanto por la mejora de la biodiversidad como por el aprovechamiento de recursos ecosistémicos, pues la playa próxima atrae a numerosas personas todos los veranos.

Fuentes

  1. Aronson et al. (2007). Restoring natural capital: science, business, and practice. Island Press. ISBN 978-1-4356-5180-7
  2. Whisenant (1999). Repairing Damaged Wildlands: A Process-Orientated, Landscape-Scale Approach. Cambridge University Press. ISBN 978-0-521-66540-7
  3. https://branded.eldiario.es/minas-reconvertidas-endesa/as-pontes.html

Rubén Portela
Biólogo, doctorado en ecología por la Universidad de A Coruña. Apasionado por la ciencia y enamorado desde la infancia de la naturaleza y los animales, especialmente la biología marina y los insectos.