deforestación

Deforestación: definición, causas, consecuencias y tipos.

La deforestación es uno de los conceptos más mencionados cuando se habla de especies en extinción o ya extintas, amenazas a la biodiversidad y como un factor importante que puede incrementar el problema del calentamiento global. Pero… ¿de qué hablamos cuando hablamos de deforestación? A continuación te contestamos a esta pregunta y otras como cuáles son las causas y posibles consecuencias.

¿Qué es la deforestación?

La deforestación consiste fundamentalmente en la destrucción de la superficie forestal o en otras palabras la destrucción del área ocupada por los bosques para darle otros usos. 

La deforestación se produce fundamentalmente por dos vías: tala y quema y tala furtiva.

Tala y quema

La tala y quema es un método tradicional de búsqueda de nuevos cultivos que tiene sentido cuando la densidad de población es baja ya que es muy agresivo para los bosques.

Este método consiste en talar los bosques y vegetación en general de una determinada área, dejarla secar y después quemarla para que toda la ceniza resultante actúe como nutrientes para poder cultivar y cosechar. Se utiliza sobre todo en las zonas tropicales como la Amazonia o Indonesia donde los suelos suelen ser habitualmente pobres en nutrientes. El aporte de ceniza crea las condiciones idóneas para cultivar.

Este sistema tiene sentido y está integrado en la naturaleza cuando hay poca población y no se busca el cultivo a gran escala. Cuando se persigue a gran escala es una de las principales formas de deforestación ya que se cambian grandes superficies forestales a una gran velocidad. Esto es lo que ha estado sucediendo con el aceite de palma en Indonesia.

Tipos de deforestación

Aunque el concepto de deforestación se identifica como un impacto que produce la actividad humana, también existe otra parte, menor y menos impactante que se debe a causas naturales. Por tanto, se puede clasificar en dos tipos: la deforestación natural y la deforestación humana. 

Deforestación natural

La deforestación natural se corresponde con la dinámica natural de ciertas regiones. Las tormentas, volcanes, inundaciones e incendios que se producen de manera natural son parte del ecosistema.

Existen bosques adaptados al fuego, como por ejemplo, es el bosque mediterráneo donde alguna de las especies más frecuentes están perfectamente adaptadas al fuego y se llaman pirófitos. Es el caso del pino: cuando se producen incendios las piñas que contienen las semillas explotan dispersando las semillas a gran distancia.

En este punto, y de acuerdo al último informe del IPCC, quizá no sea del todo preciso asignar ciertos eventos catastróficos naturales como deforestación natural, ya que el cambio climático está teniendo una gran influencia sobre la frecuencia y envergadura de los incendios forestales (puedes leer más aquí)

Los incendios forestales son una forma de deforestación que puede ser humana o natural.

Deforestación humana

La deforestación humana es la que se produce por el ser humano con el objetivo de cambiar el uso del suelo. La deforestación consecuencia de la actividad humana se debe a las causas que se verán en el siguiente apartado.

Causas de la deforestación

El objetivo de la deforestación es utilizar el suelo ocupado por bosques para otros usos como puede ser para ganar superficie agrícola y ganadera, explotación de yacimientos mineros y el crecimiento de las ciudades, construcción de infraestructuras (carreteras) y la extracción de madera.

Un listado más exhaustivo de las causas de la deforestación es el siguiente:

  • Ganadería 
  • Agricultura a gran escala 
  • Agricultura de pequeña escala 
  • Plantaciones de árboles 
  • Extracción maderera a gran escala 
  • Extracción maderera a pequeña escala 
  • Leña y carbón vegetal 
  • Minería 
  • Infraestructura de transporte 
  • Energía hidroeléctrica 
  • Expansión urbana 
  • Incendios 

Dependiendo de las regiones y las necesidades las causas y formas de deforestación varían convirtiéndolo en un problema que no tiene una solución única para todas las regiones.

Por ejemplo, en Latinoamérica una de las principales causas de la pérdida de suelo forestal en general para toda la región es el cambio de uso del suelo para ganadería mientras que el segundo motivo varía según la zona: en algunos lugares es para agricultura a pequeña escala mientras que en otros es la agricultura a gran escala. 

En otras regiones el panorama es diferente, en el continente africano la principal causa de deforestación es la agricultura a gran y pequeña escala, al igual que sucede en Indonesia. La ganadería como causa de deforestación es muy secundaria.

Según WWF, alrededor de 43 millones de hectáreas boscosas, una superficie del tamaño de Marruecos, han desaparecido entre 2004 y 2017.

Consecuencias de la deforestación

Las consecuencias de la destrucción de los bosques pueden ser catastróficas. Cuando desaparece un bosque no desaparece únicamente un conjunto de árboles si no que desaparece todo un ecosistema muy complejo: desde las especies animales, incluidos microorganismos e insectos, y vegetales, hasta la superficie del suelo y las dinámicas de evapotranspiración del agua y el resto de hidrogeología de la zona donde ha desaparecido el bosque.

Destrucción del suelo por erosión y desertificación

La deforestación trae consigo la pérdida de la dinámica del suelo y su protección, acelerando los procesos de erosión y desertificación. La vegetación de la superficie del suelo lo protege de la lluvia frenando la velocidad de impacto de las gotas de agua y también sujetando el suelo mediante sus raíces. De este modo, cuando se producen grandes lluvias no se arrastra todo el suelo aguas abajo si no que gran parte permanece en su lugar.

La pérdida de la vegetación superficial lleva como consecuencia que el impacto del agua sobre el suelo tenga una mayor fuerza y que, al no haber elementos de sujeción, gran parte del suelo sea arrastrado aguas abajo, provocando inundaciones de agua y lodo, y dejando el antiguo bosque sin capa vegetal que se pueda volver a reproducir más rápidamente.

Pérdida de hábitats y biodiversidad

La deforestación es nombrada como una de las causas principales de pérdida de especies tanto animales como vegetales por la IUCN como destrucción de los hábitats junto con la introducción de especies invasoras.

En particular, la tala de los bosques tropicales como los de Indonesia o el Amazonas supone un grave impacto sobre la pérdida de biodiversidad global ya que albergan una gran cantidad de especies.

Aumento del calentamiento global 

Los bosques actúan como sumidero de carbono conservando carbono en los troncos leñosos y almacenado en el suelo. Cuando se deforesta un bosque para cambiar el uso del suelo, o cuando se produce un incendio intencionado todo ese carbono almacenado en los bosques se libera a la atmósfera en forma de CO2, incrementando las concentraciones de este gas de efecto invernadero. Asimismo, se pierde un lugar donde seguir almacenando carbono.

Según el 4º informe del IPCC (2007), la deforestación podría suponer hasta un tercio de las emisiones globales de CO2.

Cambios en la dinámica hidrogeológica: patrón de lluvias y escorrentía

En zonas tropicales se ha observado que la deforestación influye en la precipitación del lugar y de zonas adyacentes. Los cambios en la evapotranspiración del agua y por tanto en la humedad del ambiente son importantes tras la deforestación ya que este aspecto depende en gran medida de la vegetación.

No sólo la abundancia de precipitaciones puede verse afectada si no que también afecta a la escorrentía de las aguas y el tiempo de permanencia en la superficie de suelo. La cubierta vegetal frena la circulación de agua a gran velocidad y por tanto permite que el agua puede ser absorbida por el suelo, mejorando su composición.

Efectos sobre la salud humana

La reducción de los límites entre la vida salvaje y los seres humanos facilita que se produzcan zoonosis (enfermedades transmitidas por animales). Cuando no existen una superficie lo suficientemente grande sin apenas áreas de amortiguación entre los lugares que habitan los seres humanos y los animales silvestres se produce un contacto entre especies que puede facilitar la propagación de nuevas enfermedades desconocidas hasta la fecha.

No sólo afecta a enfermedades desconocidas si no que enfermedades ya conocidas como la malaria pueden ver facilitada su propagación debido a la deforestación.

Cómo se lucha contra la deforestación

La lucha contra la deforestación no es sencilla ya que como decíamos antes dependiendo de las regiones las causas y formas de deforestación son diferentes por lo que no puede existir una solución única para este grave problema. La solución tiene que provenir de los gobiernos y las grandes entidades económicas pero también a pequeña escala se pueden tomar acciones y medidas para intentar solucionarlo.

Colaboración internacional: REDD+

Se denomina REDD al programa de las Naciones Unidas para Reducción de Emisiones de Deforestación y Degradación. Se gestiona a través de la FAO, el PNUMA y el PNUD. El objetivo es que mediante incentivos monetarios o de otra índole, revertir la deforestación y poder llevar a cabo prácticas de explotación forestal sostenible que no contribuyan a las emisiones de CO2.

Plantación de árboles

La reforestación y la forestación es un arma más para la lucha contra la pérdida de superficie forestal. Ya sea a nivel gubernamental, llevado a cabo por los diferentes países, o a nivel individual o de pequeñas asociaciones.

Un ejemplo, es el de Sebastião Salgado y su mujer, que han plantado más de dos millones de árboles en 20 años en la Amazonia brasileña, en una finca de su propiedad donde anteriormente existía la selva tropical.

Conviene aclarar los térmicos de reforestación y forestación. Se llama reforestación a la plantación de árboles en una zona donde existían árboles en los últimos 50 años y desaparecieron por diversas circunstancias. Se llama forestación a cuando se plantan los árboles en lugares donde en los últimos 50 años no existían.

El poder del consumidor

Los consumidores tienen un innegable poder de cambiar ciertas cosas, aunque no todas. La campaña contra el aceite de palma ha llevado a muchos fabricantes a eliminar el aceite de palma de sus productos y muchos otros a obtenerlo de fuentes sostenibles. Sin embargo, todavía sigue habiendo una gran deforestación por esta causa.

Tomar decisiones informadas es muy importante, ya que por ejemplo, el aceite de coco que se ha puesto tan de moda puede ser otra causa de deforestación, y el empleo de otro tipo de aceites con menor rendimiento como la colza o la soja podrían requerir mucha más superficie forestal.

Informarse de las diferentes opciones y los diferentes impactos es muy importante. Aceite de palma de origen sostenible sí podría ser una gran alternativa para frenar la deforestación.

En general, una buena alternativa es comprar productos de madera o de cultivos de gestión sostenible donde se ha tenido en cuenta la evolución de los bosques para su explotación. Además, emplear materiales reciclados en lugar de materiales vírgenes reducen la explotación forestal insostenible.

G. Costas
Licenciada en Biología con las especialidades ambiental y marina por la Universidad de Alicante.