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¿Fue una supernova la que nos hizo caminar erguidos?

La evolución humana es algo apasionante y la búsqueda de cómo hemos llegado a ser la especie actual es una constante. Especialmente importante es el paso a caminar erguidos que nos permitió tener las manos libres para cazar pero también para construir, sembrar…

Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Kansas y publicado en Journal of Geology tiene una explicación indirecta de lo más sugestiva: una supernova como la causa del bipedismo humano.

supernova como causa de andar erguido

No es la primera vez que se sugieren eventos cósmicos como causa de extinciones o grandes cambios en el planeta Tierra.

Una supernova (del latín nova, «nueva») es una explosión estelar que puede manifestarse de forma muy notable, incluso a simple vista, en lugares de la esfera celeste donde antes no se había detectado nada en particular.

Las supernovas producen destellos de luz intensísimos que pueden durar desde varias semanas a varios meses. Se caracterizan por un rápido aumento de la intensidad luminosa hasta alcanzar una magnitud absoluta mayor que el resto de la galaxia. Posteriormente su brillo decrece de forma más o menos suave hasta desaparecer completamente. (Wikipedia)

Según la propuesta de este estudio, una supernova bombardeó la Tierra con rayos cósmicos hace unos 8 millones de años, con su pico más alto hace 2,6 millones de años. Esto provocó una avalancha de electrones en la atmósfera que desencadenó una serie de eventos que podrían haber acabado en los hombres bípedos como el Homo habilis.

Los autores creen que la ionización de la atmósfera como consecuencia de los rayos cósmicos de esta supernova provocó un incremento en la cantidad de tormentas eléctricas y rayos que acabaron provocando la quema de los bosques en todo el planeta.

Este mundo en llamas, permitidme la licencia poética,  podría ser la causa de que los antecesores del Homo sapiens desarrollaran el bipedismo: para adaptarse a las sabanas que reemplazaron a los bosques del noreste de África.

Aunque se cree que ya había una tendencia de los homínidos para caminar sobre dos piernas, incluso antes de este evento, estaban principalmente adaptados a subir los árboles. Después de este cambio de ecosistema, a una sabana donde había que desplazarse gran distancia entre un árbol y otro a través de la pradera, el bipedismo fue una mejora importante que se mantuvo. Gracias a caminar sobre dos piernas podrían ver por encima de la hierba y localizar a los depredadores. Este bipedismo se convirtió en dominante en los ancestros humanos.

La supernova que nos llevó a caminar erguidos

Los astrónomos creen de manera fehaciente que una supernova explotó en el vecindario cósmico inmediato, entre 100 y 50 parsecs (163 años luz) de distancia durante la transición del Plioceno a la Edad de Hielo. Se basan en una capa indicadora de depósitos de Hierro-60 que se encuentran en el lecho marino del planeta.

Sin embargo, piensan que esta fue la más cercana de una serie más larga de supernovas que habría incrementado la ionización de la atmósfera inferior 50 veces. Normalmente, la atmósfera inferior no se ioniza porque los rayos cósmicos no penetran tan cerca de la superficie. Sin embargo, los rayos con más energía de una supernova llegan directamente a la superficie por lo que muchos electrones saltan a la atmósfera.

Cuando los rayos cósmicos de alta energía chocan contra átomos y moléculas en la atmósfera sacan electrones fuera de estas moléculas por lo que los electrones se quedan alrededor fuera de las moléculas perdidos en la atmósfera.

De manera habitual, cuando se forma un rayo hay una acumulación de voltaje entre las nubes o entre las nubes y el suelo pero la corriente no puede fluir porque no hay suficientes electrones para conducirla.  Por tanto, tiene que acumularse un alto voltaje antes de que los electrones empiecen a moverse. Una vez se están moviendo los electrones chocan contra otras moléculas sacando a su vez sus electrones generando un rayo.

Con la ionización propuesta, este proceso de formación de rayos y relámpagos puede empezar de una forma mucho más fácil y por tanto podría haber mucho más rayos.

Los investigadores basan la probabilidad de que este aumento de rayos haya aumentado los incendios a nivel mundial en los depósitos de carbono encontrados en el suelo de zonas del mundo diferentes con distinto clima. Estos depósitos de carbono se corresponden con la época del bombardeo de rayos cósmicos.

Este incremento en los incendios habría estimulado la transición de bosque a sabana en muchos lugares y particularmente en la zona del valle del Rift en Etiopía donde se han encontrado los primeros fósiles de homínidos.

¿Podría volver a suceder?

Melott, el investigador responsable del estudio indica que un evento de estas características no sucederá pronto. La estrella más cercana que podría explotar en una supernova en los próximos millones de años es Betelgeuse alrededor de 652 años luz de la Tierra.

Señala que Betelgeuse está demasiado lejos como para notar los efectos más fuertes y por tanto no hay que preocuparse por este motivo. Es más preocupante los eventos solares que pueden dañar nuestra tecnología, especialmente la electricidad. «Sólo imagina meses sin electricidad», fueron sus palabras.

About G. Costas

Licenciada en Biología con las especialidades ambiental y marina por la Universidad de Alicante.

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