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Especies invasoras (VI): el arruí: una especie muy (muy) polémica

El arruí, carnero de berbería o muflón del Atlas (Ammotragus lervia), es un bóvido emparentado con las cabras (subfamilia Caprinae) cuyo hábitat natural son las zonas montañosas del norte de África, en el Sáhara y el Magreb. Se cree que en el pasado la especie tuvo una distribución mucho mayor que la actualidad, debido al impacto que la caza y otras actividades humanas han tenido sobre ella.

Su único depredador en la naturaleza es el leopardo, cuyas poblaciones al norte de África se encuentran diezmadas, y ocasionalmente las crías pueden ser atacadas por un caracal, un felino de tamaño medio semejante a un lince pero emparentado con el serval.

El arruí tiene un aspecto semejante al muflón. Tanto machos como hembras presentan cuernos, más grandes y curvados hacia atrás en el caso de los machos. Estos cuernos crecen durante toda la vida del animal. La característica distintiva de la especie es el enorme penacho que cuelga de su cuello y patas delanteras, inexistente en los muflones o cabras.

Es una especie de montaña que se desenvuelve bien en zonas áridas y semidesérticas. Los animales están más activos al amanecer y al anochecer, debido a una adaptación para evitar exponerse al calor excesivo del Sáhara durante el día. Su dieta se basa en hierbas, líquenes y el ramoneo de arbustos y árboles de pequeño porte.

Introducción del arruí en España

El arruí fue introducido en España en la década de 1970 con fines cinegéticos. 9 machos y 18 hembras procedentes de distintos zoológicos fueron puestos en libertad en el Parque Natural de Sierra Espuña, en Murcia.

La ausencia de depredadores y la elevada tasa de natalidad de esta especie provocaron que en pocos años se expandiera a zonas limítrofes, como la sierra del Cambrón y la sierra del Gigante. En la actualidad se encuentra presente también en la Comunidad Valenciana y Andalucía. Algunas fuentes citan un crecimiento de la población de 30 individuos en libertad a más de 2.000 en apenas dos décadas.

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Imagen 1 La distribución actual del arruí comprende el norte de África, España y algunas zonas montañosas de los EEUU.

Además, la especie fue introducida en la isla de La Palma, donde alcanzó en poco tiempo el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente. Mientras que las poblaciones de Murcia eran controladas por la caza, esta se encuentra prohibida en el Parque Natural, por lo que el número de individuos aumentó considerablemente en poco tiempo.

Esto puso en peligro la flora insular autóctona, hasta tal punto que el cabildo insular tomó cartas en el asunto y autorizó la eliminación de parte de la población. Sin embargo, lo escarpado del terreno dificultó en gran medida esta tarea.

El arruí, ¿especie invasora, o exótica naturalizada?

En el año 2013 el arruí fue incluido en el catálogo español de especies exóticas invasoras. Las especies que se encuentran en esta lista suponen una grave amenaza para la biodiversidad y la conservación del medio ambiente, por lo que no pueden ser utilizadas o explotadas con fines económicos.

Para evitar un impacto negativo en la economía, el gobierno “indultó” a varias especies de esa lista como la trucha arcoíris, el cangrejo rojo, el visón americano o el arruí. Pero en el año 2016, una sentencia del Tribunal Supremo reafirmó el carácter invasor de estas especies y con ello se prohibió definitivamente su explotación económica.

Diferentes asociaciones cinegéticas, como la Fundación Artemisan, han alzado la voz contra esta sentencia argumentando que la caza del arruí genera importantes ingresos en las comunidades donde la especie está presente. Desde luego, este no parece un argumento suficiente como para cazar cualquier especie ni mucho menos para introducir una especie exótica en nuestro país con el único fin de cazarla.

Otro argumento que se ha utilizado es que la matanza indiscriminada de ejemplares de una especie resulta poco ética, obviando que las asociaciones cinegéticas pretendían controlar las poblaciones de arruí mediante la caza de manera indefinida, debido a la ausencia de depredadores de esta especie en España.

Imagen 2 El rasgo que permite distinguir al arruí de otras especies semejante, como el muflón, son los largos penachos que cuelgan de su cuello y patas delanteras. A su vez, los cuernos permiten distinguir a los machos de las hembras, teniendo los machos una cornamenta mayor.

Pese a todo, las asociaciones cinegéticas no han sido las únicas en al zar sus voces contra la sentencia del Tribunal Supremo. Uno de los principales problemas que plantean las especies invasoras es que desplazan competitivamente a las especies nativas.

Esto es, al competir por el alimento o el territorio las especies invasoras son más eficaces y por ello las poblaciones nativas disminuyen hasta desaparecer. Esto es lo que ocurre con el cangrejo rojo de río o el visón americano a la hora de competir con sus parientes autóctonos.

Con esto en mente, no se ha demostrado que el arruí sea capaz de desplazar a ninguna especie nativa de España, sino que se limita a ocupar zonas montañosas demasiado áridas como para permitir la supervivencia de otras especies. Parece suceder el efecto opuesto, y la cabra montesa desplaza al arruí cuando este se encuentra en el hábitat de la especie nativa.

Otro dato interesante, según apuntan quienes han estudiado el comportamiento del arruí en nuestro país, es que no arranca la vegetación de la que se alimenta, volviendo árido el terreno, sino que se limita a mordisquear las hojas dejando las plantas vivas. En ambientes áridos, esto ayudaría a prevenir incendios y favorece la biodiversidad vegetal.

Por todo ello, pese a que la sentencia del Tribunal Supremo sea firme y toda especie clasificada como invasora debe ser tratada como tal en todo el territorio español, lo que algunos científicos reclaman es que se revise la clasificación del arruí como especie invasora, ante la inexistencia impactos negativos de la especie en nuestro país.

No obstante, el principio de prevención sugiere una actuación en sentido contrario y la erradicación total del arruí en nuestro país al no tener enemigos naturales y existir el riesgo de que se expanda sin control a nuevas áreas. Por ahora, pese a la sentencia del Tribunal Supremo, no parece que las poblaciones existentes en zonas montañosas de difícil acceso vayan a ser erradicadas a corto plazo.

Fuentes:

  • Wilson, Don; Reeder, DeeAnn, eds. (2005). Ammotragus lervia. Mammal Species of the World (3ª edición). Baltimore: Johns Hopkins University Press, 2 vols. (2142 pp.). ISBN 978-0-8018-8221-0.
  • Cassinello, J., Cuzin, F., Jdeidi, T., Masseti, M., Nader, I. & de Smet, K. (2008). Ammotragus lervia. Lista Roja de especies amenazadas de la UICN 2015.4.
  • Sicilia, M., Miranda, M., Cassinello, J. (2014). Introducción de especies exóticas de interés cinegético: implicaciones ecológicas sobre especies nativas y herramientas de gestión en cotos de caza. Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA).
  • http://www.eeza.csic.es/documentos/prensa/2016/cazawonke.com-Entrevista%20al%20Dr%20Jorge%20Cassinello%20experto%20sobre%20el%20arru%C3%AD.pdf

About Rubén Portela

Graduado en Biología por la Universidad de A Coruña, con un máster en Gestión Medioambiental. Actualmente realizando una tesis doctoral en especies clonales invasoras en el International Campus of Excellence Do*Mar. Apasionado por la ciencia y enamorado desde la infancia de la naturaleza y los animales, especialmente la biología marina y los insectos.

Un comentario

  1. ¡ Hola ! Además de los argumentos aportados por los investigadores, que demuestran que el arrui no constituye una amenaza para la cabra montés, que tiene una alimentación y unas preferencias ecológicas diferentes de las del arrui, no tenemos que olvidarnos algo fundamental: el arrui es nuestra mejor baza de cara al futuro. Resulta curioso que la misma administración que hoy promueve la erradicación del arrui no haya tenido en cuenta los estudios que ella mismo ha financiado y que muestran que especies como la cabra montés podrían prácticamente desaparecer de la Península de aquí a finales de siglo. Más información en este pequeño artículo de mi blog:

    http://yurakuna.blogspot.com.es/2016/12/el-porvenir-truncado-del-arrui.html

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