Home / La Tierra / ¿Qué es el Capital Natural y por qué vamos a oír hablar mucho de él?

¿Qué es el Capital Natural y por qué vamos a oír hablar mucho de él?

El capital natural es un concepto que se está introduciendo en ámbitos políticos y empresariales y que fue utilizado por primera vez en 1973 por E.F, Schumacher en su libro Lo pequeño es hermoso. Posteriormente, su concepto fue desarrollado por otros fundadores de la llamada Economía ecológica como Herman Daly y Robert Constanza, como llamada de atención crítica sobre las deficiencias que tiene la economía convencional para integrar los aportes de la naturaleza.

¿Qué es el capital natural?

Se llama capital natural a las tierras, aguas (dulces y saladas) y a la biodiversidad de la Tierra y sus interacciones que mantienen el planeta Tierra habitable y proporciona todos los ingredientes básicos para el bienestar humano. Este concepto es importante ya que establece un punto de partida para valorar económicamente los servicios que la naturaleza aporta a los seres humanos.

Una parte muy importante del capital natural la conforman lo que se denomina como «servicios ecosistémicos» que son aquellos servicios que los ecosistemas proporcionan y que tiene impacto positivo para la vida humana.

Ejemplos de capital natural y servicios ecosistémicos

Recientemente (2019) se ha publicado «El Informe de la Evaluación Mundial sobre la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas» por la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), donde por primera vez se hace una evaluación mundial de los servicios que proporcionan los ecosistemas.

Algunos ejemplos de servicios ecosistémicos o capital natural que aparecen en el mencionado informe son:

  • Más de dos mil millones de personas dependen de la leña para satisfacer sus necesidades básicas de energía.
  • Unos cuatro mil millones de personas dependen principalmente de las medicinas naturales para su atención sanitaria.
  • Alrededor del 70 % de los medicamentos utilizados para el tratamiento del cáncer son productos naturales o sintéticos inspirados por la naturaleza.
  • Mundialmente más del 75 % de los tipos de cultivos de alimentos, como frutas y verduras y algunos de los cultivos comerciales más importantes, como el café, el cacao y las almendras, dependen de la polinización por medio de animales.
  • Los ecosistemas marinos y terrestres son los únicos sumideros de las emisiones de carbono antropógenas, con una absorción bruta de 5.600 millones de toneladas de carbono al año (equivalentes a aproximadamente el 60 % de las emisiones mundiales antropógenas). 

La naturaleza, a través de sus procesos ecológicos y evolutivos, mantiene la calidad del aire, del agua dulce y de los suelos de la que depende la humanidad, distribuye agua dulce, regula el clima, propicia la polinización y el control de plagas y reduce los efectos de los peligros naturales.

Los servicios ecosistémicos de los humedales pueden ser de recreo pero también de depuración de aguas.

En 2009, Robert Constanza junto con otros autores publicó en Nature, el paper «The value of the world’s ecosystem services and natural capital» donde llegaba a la conclusión después de estudiar 17 servicios ecosistémicos de 16 biomas que para la biosfera entera, los servicios ecosistémicos estaban valorados entre 16 y 54 billones de dólares por año, con una media 33 billones de dólares al año. Comparado con el PIB global de la época que se correspondía con 18 billones de dólares, el capital natural dobla su valor. (Nota: billón = 10^12)

Los servicios ecosistémicos que valoraba en dicho artículo eran los siguientes:

  • Regulación de gases, regulación de la composición química de la atmósfera (1.341 x 10^9 US$/año)
  • Regulación del clima (684 x 10^9 US$/año)
  • Regulación de alteraciones (1.779 x 10^9 US$/año)
  • Regulación del agua (1.115 x 10^9 US$/año)
  • Suministro de agua (1692 x 10^9 US$/año)
  • Control de la erosión y la sedimentación (576 x 10^9 US$/año)
  • Formación de suelos (53 x 10^9 US$/año)
  • Ciclos de nutrientes (17.075 x 10^9 US$/año)
  • Tratamiento de residuos (2.277 x 10^9 US$/año)
  • Polinización (117 x 10^9 US$/año)
  • Control biológico (417 x 10^9 US$/año)
  • Refugio (124 x 10^9 US$/año)
  • Producción de agua (1.386 x 10^9 US$/año)
  • Materias primas (721 x 10^9 US$/año)
  • Recursos genéticos (79 x 10^9 US$/año)
  • Recreo (815 x 10^9 US$/año)
  • Cultural (3.015 x 10^9 US$/año)

Posiblemente, estas valoraciones realizadas hace 10 años hayan variado pero sirven como punto de partida para entender lo que es el capital natural.

¿Cómo nos puede ayudar estudiar el capital natural?

El capital natural permite que la vida humana sea posible y satisfactoria. Satisfactoria es una palabra clave pues no es lo mismo habitar un planeta plagado de dificultades (pensemos por ejemplo en las sequías de Etiopía y Eritrea, en huracanes y monzones…) que un planeta donde la vida no es una lucha constante.

Sin embargo, las amenazas al capital natural pueden derivar en pérdida de servicios ecosistémicos necesarios. Entender y estudiar el capital natural contribuye a mejorar la toma de decisiones políticas y económicas que permitan conservarlo.

Por ejemplo, ¿en qué zonas es más importante invertir? ¿qué es lo que es más prioritario para proteger y que es crucial? ¿qué es necesario restaurar para reforzar aquellos beneficios que ya estamos recibiendo? Son preguntas a las que el estudio del capital natural tiene que dar respuesta.

¿Cómo preservar el capital natural?

Estudiando el capital natural desde todas las disciplinas se puede responder a cómo preservarlo de una forma sistemática y organizada. La conservación de la biodiversidad, la protección de los hábitats y la lucha contra el cambio climático son algunos de los ejemplos para preservar el capital natural.

El estudio del capital natural

Dado que el capital natural integra todos los recursos renovables y no renovables, seres vivos y no vivos, minerales, y todas las interacciones entre ellos que manejan los flujos de energía, materia, nutrientes, agua… su estudio debe ser multidisciplinar.

Por lo tanto, el estudio del capital natural se debe realizar desde una perspectiva multidisciplinar donde no sólo las carreras científicas y técnicas den respuestas, si no que la política, la economía y la sociedad también deben participar para desarrollar políticas que puedan tener éxito.

Descubrir qué políticas y qué mecanismos financieros incentivarán la inversión en capital natural, como por ejemplo, en restauración de ecosistemas como bosques o humedales son el objetivo del estudio de esta disciplina.

El capital natural está muy amenazado no sólo por el indudable e inminente impacto del cambio climático debido al calentamiento global, si no también por las alteraciones en el uso de la tierra (paso de bosques y selvas a cultivos, por ejemplo, o cambio a usos constructivos), de los ciclos biogeoquímicos, la contaminación (por ejemplo, la innegable y urgente contaminación por plásticos) y la pérdida de biodiversidad.

Son tantos los impactos existentes en la actualidad lo largo del planeta que es necesario priorizar las inversiones que serán más eficientes y tendrán un mayor retorno y para ello, el estudio del capital natural es clave.

Actualmente, hay varios proyectos relacionados con el capital natural. Por ejemplo, la Universidad de Stanford cuenta con un proyecto de Capital Natural, llamado NatCap, mediante el cual involucra a los diferentes actores de las diferentes zonas para una gestión sostenible de los recursos en base a las valoraciones del capital natural, como por ejemplo, en los fondos de gestión de agua.

Este proceso se apoya en un software de modelización de ecosistemas llamado InVEST que permite establecer modelos dinámicos según diferentes escenarios de gestión. Ahora cuentan con un curso muy interesante en la plataforma edX (enero 2021).

Con los nuevos retos que se afrontan a escala global, con una apuesta indudable de la Unión Europea por la digitalización y el medio ambiente en su agenda 2030, estos proyectos pueden servir de base y al fin, ser considerados con la importancia que tienen.

About G. Costas

Licenciada en Biología con las especialidades ambiental y marina por la Universidad de Alicante.

Un comentario

  1. julio martinez

    Palabras muy concretas ante la crisis ambiental que vamos pasando,frente a un hecho de inconsciencia del ser mas «sivilisado del planeta»,la depredador por parte de este acelera una evolución química a la cual no podremos soportarla. Tal vez necesitemos mas pandemias para entenderlo….

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.