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Contaminación en las playas: un problema importante

La presencia de seres humanos en los hábitats naturales está asociada a una serie de impactos negativos, entre los que destaca la contaminación. Un ambiente especialmente afectado por la presencia humana son las zonas costeras, debido a que allí se concentra la mayor parte de la población mundial. No son pocos los residuos, tanto sólidos como líquidos, que son arrojados al mar. En este artículo hablaremos de los principales impactos negativos causados por los seres humanos en las playas.

Contaminación: impactos de la presencia humana

No es poco frecuente ir a la playa y encontrar abandonadas latas de refresco, botellas o colillas. La situación es aún peor tras ciertos eventos que dejan las playas cubiertas de vasos de plástico y botellas. Aunque una parte de estos residuos sean retirados, otros quedan abandonados en la arena, sometidos a desgaste por la abrasión del viento y, en el caso de los plásticos, el sol. El movimiento de los sedimentos facilita que estos residuos puedan quedar enterrados y dificulta su extracción.

Contaminación de las playas por colillas

Un estudio recientemente publicado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO) ha puesto de manifiesto el problema que suponen las colillas que dejamos en la playa. Se estima que unos cinco billones de colillas son arrojadas al medio ambiente cada año, de las cuales muchas terminan en el mar o las playas.

contaminación en la playas
Imagen 1. Las colillas de cigarrillos semienterradas en la arena no son algo fuera de lo común en muchas playas. El problema se ve agravado por el hecho de que el material del cual están hechas, acetato de celulosa, no es fácilmente biodegradable, por lo que pueden pasar mucho tiempo enterradas en la arena.

Los filtros de los cigarrillos se componen de acetato de celulosa, un material difícilmente biodegradable que puede permanecer en el suelo por un largo periodo de tiempo. El estudio publicado por el IEO ha mostrado que las colillas liberan metales pesados al medio marino, principalmente cobre, que resulta tóxico para muchos organismos.

Se trataría, por lo tanto, de una fuente de contaminación al medio marino que según los investigadores podría afectar a organismos marinos filtradores de agua, como las ostras, y una vez dentro de la cadena trófica podría causar problemas a otros organismos.

Impacto por eutrofización

Otro tipo de contaminantes que son liberados al medio marino son los desechos fecales, tanto humanos como procedentes de la ganadería, y los fertilizantes que contienen nitrógeno o fósforo. Esto provoca el crecimiento desmesurado de microorganismos y algas, lo que se conoce como eutrofización. Aunque los efectos más dramáticos de la eutrofización son visibles en lagos, lagunas y masas de agua con poca renovación (como el Mar Menor, en Murcia), también pueden verse afectados los ecosistemas marinos y las playas.

Las alteraciones en la microbiota marina pueden ser perjudiciales para la salud. Por ejemplo, durante las mareas rojas (una proliferación de microalgas que se puede producir de forma natural o por eutrofización) aumenta el número de dinoflagelados y diatomeas (algas microscópicas y unicelulares) en el agua. Estos microorganismos liberan toxinas que pueden ser dañinas si se consume pescado o marisco contaminado.

Algo similar puede ocurrir debido a los residuos fecales, que provocan la proliferación de bacterias que contaminan el agua y los organismos que en ella habitan, como distintos tipos de marisco. El contacto con este tipo de bacterias puede provocar desde diarreas a infecciones en la piel, por lo que se han realizado esfuerzos en los últimos años para que todos los residuos fecales sean eliminados en depuradoras antes de que el agua sea descargada al mar.

Acumulación de residuos plásticos

Las playas son ecosistemas terrestres que actúan como sumidero de residuos plásticos, puesto que allí se acumulan tanto aquellos que dejamos tras nuestro paso por la arena, como aquellos que son devueltos por el mar. La acción conjunta del agua, la arena movida por el viento y la luz UV degrada los plásticos, fragmentándolos en pequeñas partículas que tienen mayor movilidad y pueden alcanzar otros ecosistemas terrestres.

El problema de los plásticos es doble. Por una parte, en ecosistemas marinos son susceptibles de ser ingeridos por animales, provocando su muerte. Por otra parte, en ecosistemas terrestres se acumulan en el sustrato, donde alteran las propiedades físicas y químicas del suelo, modificando la microbiota y el crecimiento de las plantas, siendo una fuente de contaminación importante.

Las corrientes marinas pueden transportar los plásticos largas distancias, y mantenerlos a la deriva alejados de la costa. La “isla” de plástico más grande del mundo se encuentra entre California y Hawái, ocupando un área de varios millones de kilómetros cuadrados y conteniendo unos 100 millones de toneladas de plástico.

contaminación por plásticos de las playas
Imagen 2. De todos los impactos que los seres humanos causamos en los ecosistemas marinos, los plásticos son uno de los más perniciosos y a la vez uno de los más evidentes. La adecuada gestión de residuos y unas buenas prácticas al visitar las playas podrían en gran medida poner freno a este problema ambiental.

Por estos motivos debemos prestar especial atención a no dejar extraviados residuos de ningún tipo cuando visitamos la playa, dejándolo todo tal como estaba antes de nuestra presencia allí. De lo contrario, podemos causar un impacto duradero y cuyas consecuencias a largo plazo sobre los ecosistemas y nuestra salud son impredecibles. 

Fuentes

  1. Santos-Echeandía et al. (2021). The role of cigarette butts as vectors of metals in the marine environment: Could it cause bioaccumulation in oysters? Journal of Hazardous Materials, Volume 416, 125816, ISSN 0304-3894.
  2. Auta et al. (2017). Distribution and importance of microplastics in the marine environment: a review of the sources, fate, effects, and potential solutions. Environment International, 102, 165–176. doi: 10.1016/j.envint.2017.02.013
  3. Lawton and Codd (1991). Cyanobacterial (blue-green algae) toxins and their significance in UK and European waters. Journal of Soil and Water Conservation. 40(4): 87–97. doi:10.1111/j.1747-6593.1991.tb00643.x

Rubén Portela
Biólogo, doctorado en ecología por la Universidad de A Coruña. Apasionado por la ciencia y enamorado desde la infancia de la naturaleza y los animales, especialmente la biología marina y los insectos.