ginkgo biloba

El ginkgo biloba, un fósil viviente

El ginkgo (Ginkgo biloba) es un árbol singular. Esta planta, única en su género, es la única superviviente de varias especies de árboles que aparecieron durante el Jurásico pero desaparecieron en su mayoría hace varios millones de años. La única región donde los ginkgos sobrevivieron fue en el centro de China, pero se cree que sin la intervención de los seres humanos el ginkgo se habría extinto igual que el resto de sus congéneres. En este artículo hablaremos de este peculiar árbol y de su historia.

Características del ginkgo biloba

Los ginkgos pueden alcanzar una altura de 35 metros, su copa tiene forma piramidal y pueden tener uno o varios troncos. La madera puede tener grietas o hendiduras bastante profundas. Son árboles de hoja caduca, las hojas tienen un color verde claro la mayor parte del año pero se vuelven amarillas antes de caer al suelo. Las hojas de este árbol son su característica más distintiva, pues tienen forma de abanico y pueden estar divididas en varios lóbulos.

ginkgo biloba - hojas
Imagen 1. Las hojas del ginkgo tienen una característica forma de abanico, única entre los árboles.

Estas plantas son monoicas, lo que quiere decir que cada árbol puede ser macho o hembra. Las hembras producen semillas envueltas por una pulpa. Esta envoltura no debe confundirse con un fruto, pues estos árboles son gimnospermas y carecen de frutos. Las semillas contienen ácido butírico, por lo que desprenden un desagradable olor semejante al de la mantequilla rancia. 

Los ginkgos tienen una gran capacidad regenerativa, lo que les permite volver a brotar de sus raíces si el tronco es cortado. La madera es resistente a los insectos y en general son plantas que resisten bien las enfermedades. También tienen la capacidad de producir raíces aéreas. Por todo ello, existen numerosos ginkgos centenarios, habiéndose registrado individuos de unos 2.500 años de edad.

Usos del ginkgo biloba

El principal motivo por el que el ginkgo biloba es cultivado es por su aspecto ornamental. Tanto la peculiar forma de sus hojas como el color de estas hacen que sea un árbol visualmente llamativo. Además, posee propiedades medicinales, particularmente como parte de la medicina tradicional china. A partir de las hojas se puede elaborar una infusión rica en flavonoides que mejora la circulación. Se le atribuyen propiedades beneficiosas que incluyen reducir el riesgo de trombosis.

La pulpa que cubre las semillas, que les confiere un aspecto semejante a una fruta, tiene ciertos usos culinarios en la cocina china y en la japonesa. Se puede usar en sopas o bien en postres, y la semilla se cocina junto con la pulpa. Sin embargo, esta pulpa contiene ciertos compuestos que pueden provocar problemas de salud si las semillas se consumen en grandes cantidades o por largos periodos de tiempo. Concretamente, posee una toxina que interfiere con la absorción de la vitamina B6.

semillas ginkgo biloba
Imagen 2. El ginkgo es una angiosperma, por lo que no produce frutos. Sin embargo, sus semillas están cubiertas por una pulpa que puede ser aprovechada para determinados fines culinarios.

Cultivo del ginkgo

El cultivo del ginkgo biloba está asociado al budismo primitivo. Gracias a la expansión de esta religión la planta fue transportada a nuevas regiones, particularmente Japón y Corea, donde hoy día hay bosques naturales de ginkgos. Fue introducido en Norteamérica hace 200 años y en Europa hace 300, pero no existen poblaciones silvestres en estos continentes.

Debido al peculiar mal olor que desprenden las plantas hembra, la mayoría de plantas que se pueden ver plantadas fuera de Asia son machos. Esto es posible gracias a la propagación clonal de las plantas. Sin embargo, un aspecto a tener en cuenta es que el polen de los ginkgos macho puede provocar alergias.

Un nombre común de esta planta en Francia es “árbol de los 40 escudos”, ya que un ciudadano de París compró varios árboles a un horticultor por este precio. Uno de los primeros ginkgos en Europa se encuentra en el jardín botánico de Utretch, donde plantado a principios del siglo XVIII por un botánico alemán. Los ginkgos también pueden ser cultivados en forma de bonsái.

El último de su clase

El ginkgo es considerado un fósil viviente debido a que apenas ha sufrido cambios en su morfología desde que apareció por vez primera en el registro fósil, hace unos 290 millones de años. Curiosamente, el fósil más antiguo encontrado de un ginkgo se encuentra en Francia, muy alejado de su zona de distribución actual.  

arboles de ginkgo
Imagen 3. Las hojas del ginkgo se tiñen de un vistoso color amarillo al llegar el otoño y caen al suelo en invierno. Es uno de los motivos por los que este árbol tiene valor ornamental.

Las especies congéneres del ginkgo aparecieron en el Cretácico, antes de que existieran las plantas con flores y frutos. El hecho de que el ginkgo haya llegado a nuestros días sin sufrir grandes modificaciones indica que estas plantas no estaban bien adaptadas a los cambios, por lo que una variación en el clima global junto con la aparición de plantas más evolucionadas habría desencadenado la desaparición de las otras especies de su género.

La única zona donde el ginkgo pudo sobrevivir en la naturaleza fue la región de Zhejiang, en China. A pesar de que la planta se creía extinta hacía millones de años, allí se encontraron ejemplares vivos. Debido a la uniformidad genética de los bosques de ginkgo de la zona, se cree que fue cultivado por monjes hace unos 1.000 años, salvándose así de la desaparición. El motivo por el que pudo sobrevivir hasta que comenzó su cultivo por parte de los seres humanos fue que los valles de Zhejiang habrían servido de refugio a la planta durante los periodos de glaciación.

Fuentes

  1. Tang CQ et al. (2012). Evidence for the persistence of wild Ginkgo biloba (Ginkgoaceae) populations in the Dalou Mountains, southwestern China. Am J Bot.; 99(8):1408-14. doi: 10.3732/ajb.1200168. Epub 2012 Jul 30. PMID: 22847538.
  2. Vanbeek A (2000). Ginkgo Biloba (Medicinal and Aromatic Plants: Industrial Profiles). CRC Press. p. 37. ISBN 978-90-5702-488-7.
  3. Kobayashi D (2019). Food poisoning by Ginkgo seeds through vitamin B6 depletion (article in Japanese). Yakugaku Zasshi. 139 (1): 1–6. doi:10.1248/yakushi.18-00136

Rubén Portela
Biólogo, doctorado en ecología por la Universidad de A Coruña. Apasionado por la ciencia y enamorado desde la infancia de la naturaleza y los animales, especialmente la biología marina y los insectos.