Las plantas más longevas: milenios en el planeta

planta más longeva

En un artículo anterior explicábamos cuáles son algunas de las especies animales más longevas. Los animales terrestres que alcanzan una mayor edad son las tortugas gigantes, que pueden superar los 200 años de edad, mientras que existen animales marinos más longevos, pudiendo vivir las almejas de Groenlandia hasta cinco siglos. La clave de la longevidad de estos animales es su lento metabolismo. Pueden parecer periodos de tiempo muy extensos cuando se los compara con la vida de un ser humano, con una media de 79 años y una edad récord de 122. Sin embargo, estas cifras son muy modestas cuando se las compara con los seres vivos más longevos del planeta, las plantas. En este artículo haremos un repaso de algunas de las plantas más longevas conocidas

El listado de plantas más longevas

La welwitschia (Welwitschia mirabilis) es una planta única en su género. Esta especie es endémica del desierto del Namib, situado entre Angola y Namibia. Cada individuo posee un tronco central del que emergen únicamente dos hojas, que crecen de forma continua hasta alcanzar longitudes de unos 4 metros. Las hojas se separan en diferentes fragmentos a medida que crecen y sufren desgarros por el viento. El individuo más grande registrado medía 1,5 m de altura pero sus hojas se extendían en una circunferencia de 8 m. Estas plantas se reproducen mediante semillas, que surgen de unas llamativas flores rojas que crecen del tallo central. Resulta muy difícil calcular la edad de estas plantas, pero algunas superan los 1.000 años de edad y podrían alcanzar los 2.000. Por sus peculiares características, se la considera un fósil viviente.

plantas más longevas
Imagen 1. La welwitschia es una singular planta endémica del desierto del Namib. De cada tallo surgen dos hojas que crecen de forma continua, enrollándose y quebrándose por el implacable efecto de la arena y el viento. La planta posee unas peculiares flores rojas que emergen del tallo.

Una característica común de las plantas longevas es que poseen un desarrollo lento, debido a que crecen en ambientes pobres en recursos. Además de la welwitschia, otro ejemplo de esto es el pino de Colorado (Pinus aristata), nativo de esta región de EEUU. Se trata de una planta de tronco retorcido, que alcanza una altura de 6 m y tiene un crecimiento lento, de unos pocos centímetros al año. Existen varios ejemplares milenarios, uno de los cuales se ha datado en 2.480 años de edad. 

Otra especie vegetal longeva, de aspecto muy peculiar, es la yareta (Azorella compacta), nativa del altiplano de los Andes. Esta planta forma matas circulares con un aspecto semejante al musgo y crece en suelos pobres en nutrientes a altitudes de hasta 5.000 metros. Cada una de las matas puede vivir hasta 3.000 años, con un crecimiento de apenas 1,5 cm al año. La población local usa estas plantas como combustible, pero debido a su lento crecimiento no es una práctica sostenible.

Imagen 2. La yareta es una planta de aspecto semejante al musgo, que crece formando matas compactas en el altiplano andino. El crecimiento de estas plantas es muy lento y pueden vivir hasta 3.000 años.

El tejo (Taxus baccata) es una especie nativa de Europa que se caracteriza por la toxicidad de sus hojas y semillas. Se trata de una conífera que puede crecer hasta los 20 m de altura, de crecimiento lento y alcanza una edad de hasta 5.000 años. Se cree que tenía un simbolismo religioso durante la Edad Media, debido a que muchos fueron plantados cerca de iglesias cristianas. Algunos de los árboles más longevos de España son tejos, como el de Borondillo (situado en la Sierra de Guadarrama) o el de Bermiego (en la homónima localidad asturiana), ambos con edades entre los 1.000 y los 2.000 años.

El pino longevo (Pinus longaeva) es una especie de pino nativo de Nevada. Tiene un aspecto muy similar al pino de Colorado, con un tronco nudoso y retorcido, pero esta especie es más longeva. En 1964 fue cortado con propósitos de investigación un ejemplar que tenía más de 5.000 años. Estos pinos crecen a gran altitud y en los ejemplares más antiguos apenas un haz de tejido vivo conecta las raíces con unas pocas ramas vivas en lo alto del retorcido tronco. Se trata de la especie de planta no clonal más longeva conocida.

El suji o criptomeria japonesa (Cryptomeria japonica) es una conífera endémica de Japón. Esta planta alcanza la respetable altura de 70 m y unos 4 m de diámetro de tronco. También puede ser cultivado en forma de pequeño bonsái. Los árboles de esta especie pueden ser milenarios, habiendo un ejemplar en la isla de Yakushima con una edad estimada de entre 2.000 y 7.000 años. En el santuario Tōshōgū, en la localidad de Nikkō, existe una avenida de estos árboles con una longitud de 65 km que fue plantada por un Daimyō (un señor feudal japonés) en el siglo XV.

pino más longevo
Imagen 3. El pino longevo posee troncos retorcidos y desnudos, que conectan las raíces de la planta con unas pocas ramas que permanecen vivas en la parte más alta. Se trata de la planta no clonal más longeva, pudiendo vivir hasta 5.000 años.

El pino Huon o pino Macquarie (Lagarostrobos franklinii) es una conífera nativa de Australia. No es realmente un pino, a pesar de su nombre común. Este árbol tiene un crecimiento lento pero llega a alcanzar alturas de hasta 30 m. Cada árbol individual puede vivir hasta 2.000 años, pero se reproducen de forma clonal, por lo que su longevidad puede ser mayor. Es el conjunto genéticamente idéntico de individuos clonales lo que pervive, no uno solo de los árboles individuales. Así, se ha encontrado un grupo estos árboles con una antigüedad de 10.500 años.

La yuca del Mojave (Yucca schidigera) es otra planta presente en zonas desérticas que tiene un crecimiento lento y reproducción clonal. No debe confundirse con la mandioca, también llamada yuca (Manihot esculenta). La yuca del Mojave es una planta arbustiva con una copa de largas hojas puntiagudas. Estas plantas pueden ser quemadas por incendios naturales y volver a brotar de sus raíces. Las plantas pueden crecer de forma aislada o formando anillos clonales. La planta aumenta su altura en 1 cm al año y puede vivir hasta 200 años, pero se han descubierto anillos clonales mucho más antiguos, uno de ellos con 11.700 años de edad.

La haya antárctica (Nothofagus moorei) es un árbol de hoja perenne nativo de las tierras altas de Australia. Estos árboles pueden alcanzar alturas de 50 m. Existen varias especies estrechamente emparentadas que habitan el sur de Chile, Argentina, Australia y Nueva Zelanda, lo que lleva a pensar que tuvieron un ancestro próximo localizado en la región del supercontinente Gondwana que a fecha actual forma la Antártida. Algunos individuos clonales de esta especie tienen 12.000 años de edad y pueden resistir temperaturas muy frías, de hasta -17 °C.

Imagen 4. La yuca del Mojave es una planta arbustiva que crece de forma lenta en las duras condiciones del desierto. Esta planta puede producir semillas o bien crecer de forma clonal formando colonias circulares.

El roble Palmer o roble Jarupa (Quercus palmeri) es una especie de roble nativo de Arizona y la Baja California. No suele crecer más de tres metros y posee hojas duras con espinas semejantes a las del acebo. La planta crece en poblaciones pequeñas, algunas de las cuales pueden estar compuestas por clones de un único individuo. Estos clones pueden vivir hasta los 13.000 años, lo que quiere decir que algunas de estas plantas datan de la fase tardía del Pleistoceno.

La siguiente planta de nuestra lista no es una especie, sino un bosque clonal de álamos temblones (Populus tremuloides) localizado en Utah, EEUU. Este bosque recibe el nombre del Pando, que proviene del latín “extenderse”. Este organismo clonal se extiende 43 hectáreas, pesa en conjunto unas 6.000 toneladas y está formado por un grupo de árboles clonales interconectados por sus raíces, a través de las cuales se produce el intercambio de agua y otros recursos. El bosque está compuesto por unos 40.000 árboles, que mueren paulatinamente y son reemplazados por otros que brotan directamente de las raíces. 

Cada árbol individual no vive más de 130 años, pero se estima que el conjunto de clones tiene 14.000 años de antigüedad. Algunos científicos elevan esta cifra hasta el millón de años. En las partes del bosque que son quemadas por incendios pueden brotar árboles a partir de las semillas del clon, que por lo tanto no serían clones sino individuos nuevos e independientes. Como curiosidad, Pando es el segundo organismo más pesado que se conoce, siendo el primero una colonia clonal del hongo Armillaria ostoyae localizada en Oregón, extendiéndose en un área de 910 hectáreas y pudiendo pesar unas 35.000 toneladas.

alamo temblón plantas ancianas
Imagen 5. Pando es una colonia clonal formada por unos 40.000 individuos de álamo temblón en Utah, EEUU. La colonia tiene una edad estimada de 14.000 años y ocupa unas 43 hectáreas.

La lomatia real o acebo del rey (Lomatia tasmanica) es una planta peculiar. Se trata de una planta arbustiva que alcanza la respetable altura de 8 m. Todos los individuos de esta especie son triploides, es decir, poseen sus cromosomas por triplicado. Debido a esto, todas las plantas son estériles y la reproducción solo se puede producir de forma clonal (en las otras plantas de la lista la reproducción podía ser sexual, y en algunos casos también clonal). Solo existe una población silvestre de esta planta, localizada en Tasmania, consistente en unos 600 individuos creciendo en un área de 1,2 km2

Existen asimismo individuos de lomatia real en diferentes jardines botánicos, todos ellos clones de la población silvestre. Los individuos de esta población tienen una edad media de 60 años, algunos llegando a los 300. ¿Qué hace entonces esta planta en nuestra lista? Tras estudiar detenidamente la población existente, los científicos han descubierto que el clon existe desde hace miles de años, estimando su edad en una horquilla entre los 43.000 y los 135.000 años.

Recientemente se ha descubierto otra colonia de plantas clonales ocupando una gran extensión, esta vez creciendo bajo el agua. Se trata de una colonia de Posidonia oceánica que crece en aguas del Mediterráneo, cerca de Ibiza. Las posidonias no son algas, sino plantas angiospermas (es decir, plantas que poseen flores) acuáticas. Estas plantas crecen ocupando grandes extensiones que se conocen como praderas marinas, sirviendo de alimento y refugio a numerosas especies animales y vegetales. La población clonal localizada en Ibiza se extiende unos 8 Km y podría tener una antigüedad de 100.000 años. Así, junto con la colonia clonal de lomatia real en Tasmania, sería uno de los organismos más longevos del planeta.

Fuentes:

  1. Lewington A, Parker E (1999). Ancient Trees: Trees that Live for a Thousand Years. Collins & Brown Ltd. ISBN 1-85585-704-9.
  2. Bornman, CH, Elsworthy JA, Butler V, Botha CEJ (1972). Welwitschia mirabilis: Observations on general habit, seed, seedling, and leaf characteristics. Madoqua Series II 1:53-66.
  3. DeWoody J, Rowe CA, Hipkins VD, Mock KE (2008). «Pando» Lives: Molecular Genetic Evidence of a Giant Aspen Clone in Central Utah. Western North American Naturalist. 68 (4): 493–497. doi:10.3398/1527-0904-68.4.493
  4. Arnaud-Haond S et al. (2012). Implications of Extreme Life Span in Clonal Organisms: Millenary Clones in Meadows of the Threatened Seagrass Posidonia oceanica. PLoS ONE. 7 (2): e30454. Bibcode:2012PLoSO…730454A. doi:10.1371/journal.pone.0030454
  5. Lynch AJJ, Barnes RW, Vaillancourt RE, Cambecèdes J (1998). Genetic evidence that Lomatia tasmanica(Proteaceae) is an ancient clone. Australian Journal of Botany. 46 (1): 25–33.
  6. Wickens GE (1995). Llareta (Azorella Compacta, Umbelliferae): A review. Economic Botany. 49 (2): 207–212. doi:10.1007/BF02862926
  7. Yamaguchi H, Nishio S (1995). Water surrounding Jomon-sugi, a mysterious cedar tree growing in Yakushima Island for 7200 years. Journal of the Japan Society of Civil Engineers (in Japanese). 80: 86–89. ISSN 0021-468X
  8. Farjon A (2013). Lagarostrobos franklinii. IUCN Red List of Threatened Species. 2013: e.T34153A2848138. doi:10.2305/IUCN.UK.2013-1.RLTS.T34153A2848138.en. 
Rubén Portela
Biólogo, doctorado en ecología por la Universidad de A Coruña. Apasionado por la ciencia y enamorado desde la infancia de la naturaleza y los animales, especialmente la biología marina y los insectos.