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El cáncer parásito que se contagia entre perros

Existe un cáncer de perros venéreo contagioso (CVTV) que se ha extendido por todo el mundo a través de la cópula. Este cáncer apareció hace unos 6.000 años en Asia y ha ido extendiéndose durante siglos por todo el globo por la actividad marítima.

Un estudio publicado en Science ha hecho un descubrimiento sorprendente. Este tumor es uno de los raros tipos de cáncer transmisible.

Tal y como hemos comentado se transmite a través de la cópula, y se suele manifestar como tumores genitales tanto en machos como hembras. Surgió en un perro individual pero sobrevivió expandiendo más allá de la muerte del perro de origen. De hecho, actualmente se sigue extendiendo por todas las poblaciones de perros, y es el linaje de cáncer más antiguo y prolífico que se conoce.

Lo más sorprendente de este tumor, es que las células cancerígenas son las perro original en el que surgió por primera vez y no del perro que lo sufre. Por tanto, es un raro caso que podría decirse cáncer parásito.

Los únicos cambios que se observan en las células del tumor de los perros actuales es que algunas de ellas han sufrido cambios espontáneos en su ADN y/o causados por carcinógenos.

En el estudio realizado por el Transimissible Cancer Group de la Universidad de Cambridge ha comparado las diferencias en los tumores extraídos de 546 perros de todo el mundo para observar cómo se disemina la enfermedad y cómo atajarla.

Los cambios que hay en el ADN de cada cuentan la historia de a dónde ha viajado el tumor. Utilizando los datos del ADN de estos perros, crearon un árbol filogenético, con los diferentes tipos de mutaciones en los tumores.

El origen de este raro cáncer de perros

Así, han podido estimar que este cáncer apareció por primera vez hace entre 4000 y 8500 años, lo más probable en Asia o Europa; y que los tumores modernos pueden ser seguidos hasta un ancestro común hace 1.900 años.

Además, también han determinado que hace 500 años el tumor llegó a América hace 500 años, cuando los europeos llegaron por primera vez y se establecieron. Casi todos los tumores que se encuentran hoy en toda América descienden de este único evento de introducción.

Desde las Américas la enfermedad se dispersó hacia África y de vuelta al subcontinente indio, en todos los lugares que fueron colonias europeas en aquella época.

Los hallazgos históricos son realmente interesantes pero el ADN tiene mucha enjundia. Estudios recientes en la biología del cáncer han permitido observar las mutaciones en el ADN del tumor y así identificar la huella dejada por algunos carcinógenos como por ejemplo, el de la luz ultravioleta.

El misterioso mutágeno

A raíz de esto, los investigadores han identificado hasta cinco procesos carcinógenos que están relacionados con el cáncer humano como la luz ultravioleta. Sin embargo, una de ellas, llamada «Firma A» tiene una firma mutacional diferente de otras vistas antes: causó las mutaciones en el pasado más lejano, hace muchos miles de años y ya no más desde entonces.

Lo más curioso es que este tumor se expuso a algo hace miles de años que causó daños al ADN durante algún tiempo y después desapareció. Es un misterio sobre qué pudo ser. Quizá algo presente en el ambiente cuando este cáncer apareció por primera vez.

Otro descubrimiento intrigante sobre cómo evolucionaron los tumores. Hay dos tipos de selección de acuerdo a la teoría evolutiva: positiva y negativa.

La selección positiva es cuando las mutaciones que dan a un organismo con una ventaja es más fácil que pasen a través de generaciones. La selección negativa es cuando las mutaciones tienen un efecto perjudicial es más difícil que pasen. Esta selección tiende a ocurrir por la vía de la reproducción sexual.

Cuando los investigadores analizaron los tumores, no encontraron evidencia de selección positiva o negativa. Esto implica que el tumor acumulará mutaciones cada vez más potencialmente dañinas con el tiempo, haciéndolo cada vez menos apto para su entorno.

Báez-Ortega explica: «Normalmente, vemos presiones de selección que actúan sobre la evolución de un organismo. Estos tumores caninos son cuerpos extraños, por lo que uno esperaría ver una batalla entre ellos y el sistema inmune del perro, lo que lleva a que solo los tumores más fuertes se transmitan con éxito Esto no parece estar sucediendo aquí.

«Este cáncer ‘parásito’ ha demostrado ser notablemente exitoso en sobrevivir durante miles de años, pero se está deteriorando constantemente. Sugiere que sus días pueden estar contados, pero es probable que pasen decenas de miles de años antes de que desaparezca».

About G. Costas

Licenciada en Biología con las especialidades ambiental y marina por la Universidad de Alicante.

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